sábado, 6 de agosto de 2016
CAPITULO 19: (SEGUNDA HISTORIA)
Mientras salían del Ayuntamiento, Pedro la sujetaba firmemente del brazo.
—Sonríe —le dijo al ver a los periodistas en la puerta.
—¿Qué? —murmuró ella, atónita.
—¿Cuándo se conocieron? —preguntó uno de los reporteros
—¿Qué significa esta unión para la cadena de hoteles Tempest?
—Señora Alfonso, hace un par de meses estaba usted prometida con otro hombre. ¿Por qué este matrimonio apresurado?
—Mi mujer no quiere hacer comentarios —contestó Pedro—. Yo contestaré por los dos. Paula y yo nos conocimos hace tiempo. Su compromiso con Overton fue un error. Hemos decidido casarnos porque… no podemos vivir el uno sin el otro —añadió, mirándola a los ojos—. Creo que eso lo dice todo. Y en cuanto a los hoteles, mi esposa seguirá siendo la propietaria de la cadena de hoteles Chaves y yo estaré a su lado ayudándola a dirigirla. Los Chaves y los Tempest seguirán funcionando por separado. Nuestro matrimonio no es una fusión comercial.
—¿Y por qué una ceremonia civil, casi en secreto?
—No ha sido un secreto —contestó él—. Mi oficina envió un comunicado de prensa. Por eso están ustedes aquí. Además, el padre de mi esposa acaba de fallecer. No queríamos organizar una gran ceremonia en un momento en el que estamos de luto. Nicolas Chaves se merece respeto.
Pedro contestó un par de preguntas más con ingenio y encanto, protegiéndola en lo posible de los fotógrafos. Paula lo observaba todo, sorprendida. Parecía controlar la situación sin ningún problema.
—Creo que ya les hemos contado todo lo que necesitan saber. Y ahora, si nos perdonan, nos vamos de luna de miel.
—¿Dónde piensan ir? —preguntó uno de los periodistas.
—Sin comentarios —contestó Pedro, mientras la llevaba hacia la limusina.
Una vez dentro, junto con Julia y Agustin, Paula se volvió hacia él. Lo último que esperaba era encontrarse con una docena de reporteros el día de su boda.
—Tú los llamaste. Tú sabías que estarían aquí. ¿Por qué demonios has hecho eso?
Pedro puso una mano sobre su rodilla.
—La primera regla del negocio, cariño: enviar el mensaje alto y claro.
—¿Qué mensaje?
—Si alguien se mete con Chaves o contigo, tendrán que vérselas conmigo.
Agustin estiró las piernas.
—Pedro tiene fama de ser…
—¿Despiadado? —lo interrumpió Paula—. Lo siento. No debería haber dicho eso.
—Acepto tus disculpas —sonrió Pedro, apretando su mano.
Se había disculpado con su hermano, no con él, pensó Paula, irritada. Pero no quería apartar su mano delante de los demás.
—Yo creo que estáis hechos el uno para el otro —dijo Agustin entonces—. Pero lo que iba a decir es que Pedro tiene fama de ser una persona muy tenaz. No es un hombre al que se pueda traicionar fácilmente.
Paula lo imaginaba. Y por eso no podía dejar de pensar que él era el responsable de la muerte de su padre. Desde luego, siempre tenía un as en la manga. Al menos podía haberle dicho que iba a llamar a la prensa. Lo último que ella necesitaba era la atención de los medios. Había hecho todo lo que pudo para evitarla tras su ruptura con Jeremias Overton, pero Pedro había dejado que la prensa se metiera en sus vidas…
Paula apretó los labios, pero se guardaría la ira para cuando estuvieran solos.
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